Antonio García Pérez

Antonio García Pérez durante su estancia en Pinar del Río (Cuba) © Archivo Martínez-Simancas.

Antonio García Pérez durante su estancia en Pinar del Río (Cuba)
© Archivo Martínez-Simancas.

Antonio García Pérez fue condecorado por sus méritos. Esta fotografía fue tomada en el año 1921, durante su estancia en Gijón. © Archivo Martínez-Simancas.

Antonio García Pérez fue condecorado por sus méritos. Esta fotografía fue tomada en el año 1921, durante su estancia en Gijón.
© Archivo Martínez-Simancas.

Antonio García Pérez fue nombrado gentilhombre de S. M. el rey Alfonso XIII en 1912. © Archivo Martínez-Simancas.

Antonio García Pérez fue nombrado gentilhombre de S. M. el rey Alfonso XIII en 1912.
© Archivo Martínez-Simancas.

Fotografía de Antonio García Pérez, uniformado de profesor de la Academia de Infantería, dedicada a su hermana Teresa y su cuñado Santos de Viguera. © Archivo Martínez-Simancas.

Fotografía de Antonio García Pérez, uniformado de profesor de la Academia de Infantería, dedicada a su hermana Teresa y su cuñado Santos de Viguera.
© Archivo Martínez-Simancas.

 Antonio García Pérez en su despacho de coronel del Regimiento de Infantería de Segovia, en Cáceres (Junio de 1930). © Archivo Martínez-Simancas.

Antonio García Pérez en su despacho de coronel del Regimiento de Infantería de Segovia, en Cáceres (Junio de 1930).
© Archivo Martínez-Simancas.

Nació en Camagüey (Cuba), antes Puerto Príncipe, el 3 de enero de 1874. Hijo de Bernardino García García y Amalia Pérez Barrientos, su infancia está empapada por el carácter militar que imprime, en el ámbito familiar, la profesión de su padre.
El 7 de julio de 1891, con diecisiete años, ingresa como cadete en la Academia General Militar, sita en Toledo. Después de tres años de aprendizaje, repartidos entre esta academia y la de infantería, asciende a segundo teniente. Durante el período de formación en Toledo, estudia un extenso programa de asignaturas que, sumadas a las estrictamente militares, cimientan una sólida formación científica, avivando sus inquietudes de escritor e investigador.
En 1895, es destinado a Cuba, donde permanecerá un año. A su regreso, en 1896, realiza el curso de Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra.

Su vasta producción bibliográfica lo avala como uno de los militares ilustrados más notables del siglo XX. Antonio García Pérez será autor de obras relacionadas con la historia militar de América no solo por su origen cubano, sino también por sus propias inquietudes intelectuales. El autor mantendrá contactos con oficiales de algunas de las naciones americanas que estaban en España, teniendo lugar la mayoría de aquellos encuentros cuando él estuvo destinado en el Estado Mayor Central y más tarde en la Dirección General de Preparación de Campaña en el propio Ministerio de la Guerra. Además de sus relaciones con oficiales del otro lado del Atlántico, obtuvo varias condecoraciones concedidas por los escritos relacionados con América, lo que evidencia el reconocimiento de sus superiores. Así en 1901 consiguió una cruz de 1. ª clase del Mérito Militar con distintivo blanco por su obra Reseña histórico militar de la campaña del Paraguay (1864-1870), análisis histórico del terrible conflicto bélico orquestado por Argentina, Brasil y Uruguay contra el Paraguay entre los años 1865 y 1870 que ha recibido diferentes nombres, prevaleciendo en Paraguay la denominación de “Guerra contra la Triple Alianza” o “Guerra Grande”. En 1903 se le concederá la misma cruz por cinco de sus obras: Guerra de Secesión. El general Pope, narración de historia militar donde García Pérez relata las campañas terrestres y marítimas más importantes de aquel conflicto interno, abordando tanto la táctica, el nivel operativo y la estrategia como los aspectos diplomáticos, económicos y políticos de la guerra, incluyendo un extenso apéndice biográfico. Una campaña de ocho días en Chile, centrada en la Revolución de 1891, con especial incidencia en las batallas de Concón y Placilla; revolución que supuso el final de un proceso histórico, político y social, cardinalmente relacionado con la formación de la República, y que, a través de García Pérez, nos da la oportunidad de revisar lo que sucedió en Chile en el último cuarto del siglo XIX. Proyecto de nueva organización del Estado Mayor de la República Oriental del Uruguay, donde García Pérez afronta un tema complejo y poco conocido por la necesidad de transmitir a los nuevos oficiales un modelo que responda a la manera de ser del espíritu militar, basándose en el floreciente estado que las tropas de mar y tierra han alcanzado en la América latina, y muy especialmente en el coraje y la valentía del incipiente Ejército Oriental de Uruguay, último país iberoamericano en independizarse, que supo derrotar por las armas a las tropas imperiales. Y Campaña del Pacífico entre las repúblicas de Chile, Perú y Bolivia, extensa obra manuscrita, de la que tenemos noticia por diferentes publicaciones e informes, que analiza el enfrentamiento bélico entre estos países. Para los historiadores, la causa de esta guerra fue la desmedida ambición chilena por apropiarse de las riquezas del guano y luego del salitre, en los territorios de Bolivia y Perú y el deseo expansivo de Chile en el Pacífico sudamericano.
En 1902, García Pérez publica Reflejos militares de América, un opúsculo de treinta páginas, publicado en los Anales del Ejército y de la Armada, que contiene cinco artículos sobre temas de carácter militar relativos a varios países de América (Chile, México, Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil, El Ecuador, Perú); al que se sumará la publicación en 1905 de Añoranzas americanas, texto de la conferencia pronunciada en la noche del miércoles 21 de diciembre de 1904 en el Centro del Ejército y la Armada, donde Antonio García Pérez recoge los principales hechos de armas, hitos de honor y sacrificio, batallas y enfrentamientos militares acontecidos entre las naciones americanas independientes a lo largo del siglo XIX.

Este mismo año de 1905 vuelve a la Academia de Infantería de Toledo como profesor, cargo que desempeñará durante siete años. Allí alternará su labor docente con la actividad literaria, siendo reconocido en numerosas ocasiones con premios y medallas. García Pérez será designado auxiliar de dirección en el recién creado Museo de Infantería, siendo su director el coronel Luis de Fidrich Domecq. En la sesión del 15 de febrero de 1906, la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística lo nombra socio honorario por unanimidad, "en debida correspondencia á los levantados propósitos en que se ha inspirado el Sr. García Pérez al redactar hasta ahora las muchas y brillantes páginas que de su pluma han salido y en las cuales el nombre de México aparece rodeado de los más enaltecedores atributos".

Ciertamente, estos primeros años del siglo XX serían fecundos en publicaciones de tema americano. García Pérez obtendría una cruz de 1.ª clase del Mérito Naval con distintivo blanco por su libro Antecedentes político-diplomáticos de la expedición española á México (1836-1862) que recoge las relaciones entre España y México, a partir de su independencia, y el papel de España en la crisis que se suscita por el rechazo de la República mexicana a sus reclamaciones. Consta de ciento diecinueve páginas que se amplían hasta ciento ochenta para incluir un interesante dossier, de extraordinario interés histórico, compuesto por un apéndice de trece documentos administrativos y varias adendas complementarias sobre personajes, biografías y bibliografía consultada, mostrando una ambición científica ciertamente ponderable.
Además de esta publicación Antonio García Pérez le dedicó otras obras a la historia militar de México: Estudio político militar de la campaña de Méjico: 1861-1867 (1900) en la que relata la intervención exterior en México de España, Inglaterra y Francia, protestando contra la segregación que venían soportando los colonos de las tres potencias en tierras mexicanas. La llegada a México de Maximiliano I, archiduque de Austria, favorecida por el Gobierno francés y los conservadores mexicanos enfrentados con los liberales, abocará en una situación extrema que culminará con el fusilamiento del emperador y el triunfo de Benito Pablo Juárez García como nuevo presidente de la República. Organización militar de México (1902) que forma parte de un conjunto de obras agrupadas con paritario epígrafe: Organización militar de Ecuador, Guatemala, Bolivia, Brasil y México, por el que le fue concedida al autor la Cruz de la Orden de Cristo de Portugal, según Real Orden de 18 de julio de 1903. México y la invasión norteamericana (1906) donde se narran los antecedentes históricos y hechos acaecidos entre Estados Unidos y México que provocaron la separación de los territorios de Texas convertidos en república independiente incorporada a la Unión, y el posterior conflicto bélico que propició la invasión y llegada de las tropas norteamericanas a Ciudad de México en 1848. Y Javier Mina y la independencia mexicana (1909) que describe la intervención del guerrillero navarro en la guerra de la independencia de México contra sus colonizadores.

Durante sus años de profesor en la Academia de Toledo, tuvo como alumno al infante Alfonso de Orleans y Borbón, hijo de la infanta Eulalia de Borbón, tía del rey Alfonso XIII. La amistad y respeto que existió entre ambos se manifestó en la defensa que Antonio García Pérez realizó de su alumno en 1910, cuando este fue desposeído de todos sus derechos y expulsado del ejército por contraer matrimonio con la princesa Beatriz de Sajonia-Coburgo-Gotha, de religión protestante, sin el permiso de su primo el rey ni el visto bueno del jefe de gobierno Antonio Maura. A pesar de que esta defensa le supondrá un mes de arresto, su carrera militar sigue en ascenso. En 1912 es nombrado gentilhombre de entrada del rey Alfonso XIII y asciende a comandante.
En 1914 es enviado con el Regimiento de Infantería de Borbón número 17 a Tetuán, donde, además de diferentes acciones de guerra, sobresaldrá en los servicios humanitarios que realizó durante la epidemia de peste bubónica declarada en el Campamento del Hayar, al que fue destacado en 1915. Su regreso a la Península se produce en 1916. Permanece en Málaga con su regimiento hasta finales de ese año, cuando pasa a Antequera para instruir a los reclutas del Borbón número 17 y se hace cargo interinamente de la Comandancia militar de aquella plaza.
En 1919 es promovido al empleo de teniente coronel de Infantería y destinado al Regimiento de Tarragona número 78 con plaza en Gijón. Durante su estancia crea la Biblioteca del soldado, fundación que asimismo instaura en el Regimiento de Extremadura número 15 de Algeciras donde es destinado en 1921.
Destinado en el Estado Mayor Central desde septiembre de 1921, en 1923 se hace cargo de su Secretaría General, teniendo que realizar visitas oficiales de inspección a diferentes centros militares. Este mismo año el Ayuntamiento de Córdoba reconocerá su iniciativa y esfuerzos por erigir un monumento a la insigne figura histórica del Gran Capitán.
La reorganización del ejército en 1925 extingue el Estado Mayor Central, pasando sus competencias e integrantes a depender del Ministerio de la Guerra. Durante los años siguientes, García Pérez desempeña su actividad en la Dirección General de Preparación de Campaña. Su trabajo consiste en desarrollar estudios y trabajos de valoración sobre el coste de las dotaciones de diferentes unidades militares.
A finales de 1928 asciende a coronel y es destinado a Cáceres al mando del Regimiento de Infantería Segovia número 75, lo que llevará implícito el nombramiento de gobernador militar de esta provincia. En Cáceres emprenderá una extensa labor de mejoras en las condiciones de vida de los soldados y una apertura del regimiento a la población civil. Esta labor ingente se verá interrumpida por el tribunal de honor, celebrado en Valladolid en octubre de 1930, en el que, tras una larga lista de acusaciones y sin opción a defensa, fue separado del servicio, causando baja en el ejército. Así comienza un largo proceso de reclamaciones que se inicia en los últimos meses de reinado de Alfonso XIII y continúa tras la instauración de la II República.
En la Guerra Civil —lo que conocemos por un artículo de su autoría, publicado en el diario Azul de Córdoba— sufre encarcelamiento en la checa de Porlier por negarse a defender la causa de la República.
A partir de 1940 prosigue con su actividad literaria y colabora en diferentes revistas militares. Su extensa obra abarca temas muy dispares, sobre todo de carácter militar, aunque siempre mostró un vivo interés por los asuntos de carácter social y religioso, atreviéndose incluso con el género literario, calidad que adornó la mayoría de sus escritos.
Vivirá discretamente, como coronel retirado, los últimos años de su existencia terrenal para morir en Córdoba el 27 de septiembre de 1950.

Enlace a la entrada de la Wikipedia sobre Antonio García Pérez

Enlace a www.lahistoriatrascendida.es