La mediación británica de lord Ponsonby y la independencia de Uruguay

Óleo de El Juramento de los Treinta y Tres Orientales de Juan Manuel Blanes, 1877. © Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo.

Óleo de El Juramento de los Treinta y Tres Orientales de Juan Manuel Blanes, 1877.
© Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo.

Mi general un mate. Dibujo de Juan Manuel Besnes e Irigoyen en el que se retrata a Fructuoso Rivera recibiendo un mate de un paisano, ca. 1830.

Mi general un mate. Dibujo de Juan Manuel Besnes e Irigoyen en
el que se retrata a Fructuoso Rivera recibiendo un mate de un
paisano, ca. 1830.

Uruguay, originalmente, formó parte del virreinato español del Río de La Plata –que también agrupaba a lo que actualmente es Argentina, Paraguay y parte de Bolivia, Brasil y Chile–, logrando su independencia tras una contienda que involucró a España, Portugal, Brasil y Argentina en el siglo XIX. Los uruguayos, al final, se separaron de España en 1814, pero el país fue ocupado por tropas de Portugal y anexado a la colonia portuguesa de Brasil. Con el apoyo de Argentina, Uruguay se rebeló contra está anexión en 1825. En 1828, Brasil acabaría reconociendo la independencia de Uruguay, en gran medida por la presión de Gran Bretaña, que se opuso al bloqueo brasileño de los puertos de Montevideo y Buenos Aires.

La independencia de la República Oriental del Uruguay se consiguió tras suscribirse la Convención Preliminar de Paz en agosto de 1828, como consecuencia de las arduas negociaciones diplomáticas llevadas a cabo entre el Imperio del Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata bajo la mediación del enviado británico lord John Ponsonby.

El capítulo reflejado en el libro América y España: un siglo de independencias, describe los antecedentes de tan arduas negociaciones, sus distintas fases, el fallido acuerdo logrado por el enviado bonaerense Manuel García y las negociaciones finales llevadas a cabo en Río de Janeiro. Finalmente se analiza el convenio alcanzado a la luz de las diversas interpretaciones que la historiografía ha efectuado de este largo y complejo proceso en el que, aparentemente, los orientales no habrían sido consultados sobre su futuro. Asimismo se analizan los objetivos políticos reales que llevaron a los beligerantes, con el apoyo del mediador, a adoptar la solución finalmente concertada.